En 2006 tuvimos que salir al rescate de 29 personas. No es difícil perderse en la montaña si se entra en zonas que no se conocen, y ante un cambio brusco de tiempo -la niebla, por ejemplo- es fácil perder el rumbo. Para que el final de una excursión no sea la caída por un barranco, no camines por zonas abruptas o desconocidas, informa previamente a alguien de la ruta que vas a seguir y del tiempo que piensas emplear, y lleva un teléfono móvil que será útil para pedir ayuda.
Hay una primera medida que es la regla de oro para disfrutar del campo y la montaña: no camines solo.